“Hosanna al Hijo de David, bendito el que viene en nombre del Señor, el Rey de Israel, ¡Hosanna en el cielo! (Mt 21, 9).Nos acercamos al sentimiento más hondo de Jesús: su misericordia entrañable.
Seis días antes de la Pascua, Jesús entra en la ciudad de Jerusalén como el Profeta de Nazaret de Galilea aclamado y vitoreado por las gentes, que se mueven de un lado para otro, gritan alborotadas sin saber bien por qué, agitan ramos, baten palmas, tiran por tierra sus mantos. Se acerca la hora de la Pascua, la hora de la entrega, la hora del amor callado y ardiente.

